Madpisa - pequeña imprenta

En 2015, Moshe Gamliel descubrió dispositivos que podían imprimir en cualquier material, pero eran enormes, pesados y caros. Poco después, conoció la ValueJet 426UF de Mutoh, una impresora relativamente pequeña y económica. 
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EL RETO

Madpisa, que en hebreo significa “pequeña imprenta”, se vio obligada a adaptarse a los retos que le planteaba un nuevo dispositivo que empezaba a hacerle la competencia: el teléfono inteligente. Era adaptarse o morir, literalmente, ya que los teléfonos inteligentes pusieron el mundo de la impresión de fotografías patas arriba. El negocio de imprimir imágenes estaba de capa caída y era inevitable que siguiera en declive. Moshe Gamliel, el propietario de Madpisa, y su esposa Osnat tuvieron que replantearse su planteamiento empresarial.

Producto en la historia del usuario: ValueJet 426UF

DEL DESEMPLEO AL ÉXITO COMERCIAL

La historia de Moshe Gamliel se remonta a 1999, cuando su padre, Pinhas Gamliel, decidió comprar para él una empresa que no atravesaba su mejor momento. En aquella época, Moshe, actor y director, no tenía trabajo. Así, con la empresa que le había regalado su padre, él y su mujer Osnat empezaron a imprimir camisetas en un centro comercial usando una tecnología bastante antigua. Todas sus máquinas se encontraban en un antiguo y polvoriento almacén, y nadie las usaba. Entonces, Moshe decidió devolverlas a la vida y volverlas a poner en marcha.

En el año 2000, Moshe llegó a un acuerdo con un centro comercial Hasharon de Netanya (Israel) para instalar la máquina en un restaurante. Aunque apenas entraba en un espacio tan estrecho, lograron que cupiese y empezaron a imprimir camisetas. Durante tres años, Moshe y Osnat trabajaron hasta 12 horas al día con esa máquina, hasta que se animaron a cambiar el nombre de su empresa a Madpisa (“pequeña imprenta”).

Poco después, tuvieron que irse del restaurante y se trasladaron a un local independiente del mismo centro comercial. Esto pareció darles el empujón que necesitaban, ya que su negocio prosperó tanto que contrataron a otros diez empleados y comenzaron a trabajar el grabado con láser. Pero todavía no habían alcanzado la cumbre del éxito. En el proceso de convertir sus sueños empresariales en realidad, se toparon con algunos obstáculos —y uno de ellos fue, sin duda, mayor que el resto—.

LA LLEGADA DE LOS TELÉFONOS INTELIGENTES

Los teléfonos inteligentes irrumpieron de forma totalmente inesperada y pusieron el mundo de Madpisa patas arriba. Moshe y Osnat se vieron obligados a replantear su negocio, y fue entonces cuando descubrieron la ValueJet 426UF de Mutoh. Muy poco después, los teléfonos inteligentes se convirtieron en sus aliados. Las funciones únicas de la ValueJet 426UF, combinadas con la creatividad de Madpisa y una innovadora aplicación desarrollada por el propio Moshe, les granjearon un éxito aún mayor. Abrieron dos locales más de Madpisa y, al mismo tiempo, pusieron a la venta su aplicación, que se ha convertido en una herramienta habitual del sector. “Con la ValueJet 426UF, nos esforzamos por mantener nuestra empresa a flote ofreciendo productos más personalizados, originales y únicos que nunca. Sabíamos que nuestro negocio de la impresión de imágenes estaba agonizando y que, si queríamos salvarlo, teníamos que hacer algo. La ValueJet 426UF nos dio nuevas ideas y ahora creemos que el cielo es el límite”, cuenta Moshe Gamliel.

EL CIELO ES EL LÍMITE

Hoy, la empresa ha evolucionado y ha conseguido mantener el caro local del centro comercial, cuyos altos precios suponen una verdadera carga. Pero la ambición de Moshe no acabó ahí. Empezó a crear patrones y plantillas y a vendérselos, junto con los materiales necesarios, a otras tiendas que también tienen la ValueJet 426UF para que empezasen a imprimir por sí solas. Básicamente, creó un paquete con las máquinas, las ideas y las innovaciones y animó a cuatro amigos a que siguiesen sus pasos y se dedicasen a la impresión. “En la actualidad, más del 70 % de la actividad de Madpisa está relacionada con la ValueJet 426UF de Mutoh. Y no vamos a parar ahí. Compramos esta impresora porque es enormemente estable y fiable, pero también porque satisface todas las necesidades de nuestros clientes, puesto que la mayoría de las impresiones miden 30 x 40 cm como mucho”, prosigue Moshe Gamliel. “Además, el mantenimiento diario es tan sencillo que hasta los nuevos empleados, e incluso los trabajadores en prácticas, pueden encargarse de él”.

PARTICIPAR EN EL PROCESO CREATIVO

Con la impresora ValueJet 426UF, los clientes de Madpisa participan en el proceso creativo y el negocio, dado que a menudo esperan en la tienda y ven cómo sus fotos se imprimen en los materiales de su elección. A veces incluso son los artífices de la innovación, pues es habitual que lleven los objetos donde quieren que les plasmen sus imágenes. Madpisa ha pasado de imprimir camisetas en un restaurante a ser una tienda de éxito que imprime fotos hechas con teléfonos inteligentes y permite que sus clientes tengan algo que decir en el proceso. La ValueJet 426UF fue esencial en esa transformación.

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En 2015, Moshe Gamliel descubrió dispositivos que podían imprimir en cualquier material, pero eran enormes, pesados y caros. Poco después, conoció la ValueJet 426UF de Mutoh, una impresora relativamente pequeña y económica. La tienda combinó la ValueJet 426UF con una aplicación y pronto empezó a recibir la mayor parte de los pedidos de impresión de imágenes del país. Por supuesto, los materiales con que trabajó fueron de lo más variopintos.

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